Estigma, vergüenza y los no creyentes!
Fue una relación de largo plazo, 17 años, los últimos cinco como marido y mujer, donde la manipulación y el abuso reinaban. Las señales peligrosas estaban desde el comienzo, pero como cualquier persona en una relación amorosa, las ignore como cositas que pasan entre la guerra y el amor. ¡Cómo pude ser tan tonta! Ahora cada vez que pienso en lo qué sucedió tengo la tendencia de culparme por no haberme ido lejos lo más pronto posible, o peor de haber regresado luego de haberme ido en dos ocasiones. Y más aun por no ser más consciente de la realidad que estaba viviendo.
Comenzaré con lo mas obvio; viví muchos años en silencio esperando la oportunidad de sentirme cómoda en ser honesta y no tener vergüenza por lo qué sucedía detrás de las puertas cerradas de mi hogar. Ahora me siento con la estabilidad emocional de que puedo hablar, escribir, y charlar con cualquiera que este dispuesto a escuchar sin juzgar ni prejuicio. También estoy aprendiendo a no preocuparme mucho por lo que piensan los demás. Hace tiempo que planeaba escribir sobre mis experiencias dolorosas y triste existencia pero por otro lado me calle precisamente por el estigma y vergüenza que la sociedad le impone a las víctimas de la violencia en el hogar, y porque los individuos tienen preconcepciones de “que es” y “que no es” abuso. La sociedad tiene un estándar que dice, ˝la ropa sucia se lava en la casa˝, y donde la actitud de los no creyentes es bien dura e insoportable para la victima que ya esta sufriendo mucho.
En segundo lugar, los individuos tienen la tendencia a asumir que a menos que una no este lastimada físicamente; es imposible ser una víctima de abuso doméstico. Uno tiende a olvidar que las palabras son como armas y lastiman verbalmente, emocionalmente y como una guerra psicológica al punto de la aniquilación física y mental. Y con esto vienen la humillación, la degradación, y el abuso económico entre otros.
Por muchos años yo di indirectas sutiles y detalles específicos a varios individuos, incluyendo familia, amigos y conocidos, los cuales me despidieron, no me creyeron, e incluso algunos dijeron que tal vez yo exageraba. Nadie sabe realmente como una persona se comporta dentro de los límites de su propio hogar luego de que las puertas están cerradas. Es el síndrome de Jekyl y Dr. Hyde; un hombre con dos personalidades totalmente diversas y dos tipos de comportamientos - uno en público y uno en privado, uno bueno y uno malvado. Uno tiene una personalidad jovial y encantadora y el otro es un abusivo y manipulante que piensa que la pareja es un objeto para obtener sus medios.
He pasado muchos años en sesiones de terapia que comenzaron algunos años después de convivir juntos. Las palabras de sabiduría dadas bajo consejo o sugerencias eran de que yo debía considerar el dejar una relación que me lastimaba tanto. Las pocas sesiones que él atendió fueron utilizadas más adelante contra mí sobre las “ineficacias” de los terapeutas y del tiempo perdido. Como médico, su opinión era que él sabía más que cualquier terapeuta. Y segundo que estaba perdiendo la oportunidad de hacer dinero. Todos estos comportamientos eran claramente indicativos de un desorden de personalidad narcisista, del cual yo no tenia conocimiento y mucho menos entendía.
No fue hasta el invierno de 2008 en que yo me sentía en una parálisis total física y mentalmente y durante una visita corta de su hermana que realicé que mi problema era permanecer en una relación abusiva y que en realidad era él el que tenia problemas. Fue su propia hermana, una profesional de salud mental, que se la paso diciéndole que el era un abusivo conmigo, que él no tenía ningún respeto por las mujeres y que él era un narcisista. Al día siguiente, me fui a la librería y compré todos los libros que encontré sobre el comportamiento narcisista, los leí y tan rápido como la velocidad de la luz realice que nunca iba a tener ocasión de ser yo otra vez mientras permaneciera en esta relación enfermiza.
Por mucho tiempo pensé que yo fuera la causante de sus actos en mi contra y luego despedía las palabras hirientes como consecuencias del alcohol ingerido, su uso de drogas en el pasado, un mal día en el trabajo, un paciente muy enfermo, perdió dinero en la bolsa de valores y que todo pasaría y terminaría. Y que al día siguiente todo volvería a la “normalidad”, ahora la pregunta es, que es lo normal en esta situación enfermiza. Aunque a principios note que él tenía una personalidad adictiva con las drogas y el alcohol y que sentía que él me utilizaba como muleta, pensé inocentemente que a lo mejor yo estaba siendo bien dura con un “individuo agradable” quién había tenido una crianza llena de dificultades.
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